jueves, 2 de agosto de 2018

8 consejos para resolver y evitar los problemas con amigas


Las mujeres tenemos cambios hormonales, por lo tanto a veces somos muy sensibles, o nos cuesta decir lo que pensamos. Pero lo realmente importante es saber cómo resolver los problemas que tenemos entre amigas, y de esta forma poder mantener una amistad sana y duradera.

Y para esto, aquí te presentamos estos 8 consejos para resolver y evitar estos problemas:

1- ¡Di lo que piensas!: Lo más importante en una relación , es siempre hablar de las cosas que nos molestan, decirlas, y nunca guardarte nada para ti. Siempre que haya algo que te moleste, recuerda que la honestidad es la mejor forma de encontrar una solución. No hace falta decir que nadie puede leer tu mente. Ya sabes, la única fórmula para que los demás sepan que algo te molesta, es que lo digas bien claro.

2- Evita las indirectas: Cuando lanzamos una indirecta, esto solo produce mas confusiones y mala onda, esto a su vez suele agrandar el problema y finalmente empeorar la amistad. Como ya te lo dijimos es mejor decir las cosas de forma clara y directa.

3- Decir la verdad no significa ser cruel: ¿Cómo podríamos resolver los problemas entre amigas si en el intento puedes herir sentimientos y agrandar la pelea? Muchas veces confundimos ser directa y honesta con ser hiriente, o decir las cosas “como se te dé la gana”. Pero es todo lo contrario, ser sincera es ponerte en el lugar de tu amiga, hacerla entender qué es lo que te molesta y en base a eso buscar una solución. Evita pronunciar adjetivos descalificativos, sacar en cara esos temas que no van al grano de lo que se esta discutiendo, o lo que es peor, armar frases que puedan ser más chocantes de lo necesario.



4- Pide consejo: Cuando pensamos en algo, no siempre estamos en lo correcto. Así que si quieres saber como puedes resolver un problema entre amigas, lo mejor sería buscar otras amigas con quienes puedas conversar del tema y pedirles ayuda. Explícales de la forma más clara y concisa posible cuál es el motivo del inconveniente, qué es lo que te molesta, y que planes tienes para solucionarlo. Obviamente una buena amiga no siempre te dirá que tienes razón, pero te dirá qué es lo correcto y te aconsejará acerca de cómo puedes enfrentarlo.
5- Ten una actitud positiva: Cuando tienes un problema, y en lugar de enfrentarte a ella decides solo evitarlo, estarás perdiendo una amistad, es totalmente lo contrario a dar una solución. El problema seguirá ahí, tal vez de manera silenciosa, pero traerá consigo un distanciamiento. Intenta siempre conversar, acércate educadamente a la persona y trata de solucionar el problema. El gesto de haberte acercado a resolverlo puede ser suficiente para que tenga un consideración sobre la situación y así es más probable que también lo quiera resolver.

6- Ten en cuenta que los problemas se generan siempre de a dos (o a veces de más): Cuando tienes una perspectiva de las cosas, debes tener en cuenta también que no es la única perspectiva que se puede ver, otros la pueden ver de una forma distinta. Y no te encierres en pensar en quién tiene la culpa, mejor enfócate en cómo pueden (ambas partes) mejorar para así superar los obstáculos. Ten en cuenta que existe cierta posibilidad de que quien haya actuado mal, en realidad eras tú, y entonces tengas que aceptarlo y poner de tu parte para dar la solución que buscan.

7- Que no te gane el orgullo: Si eres una persona muy orgullosa, debes saber que el orgullo nunca va a aumentar tu lista de amigos, sino todo lo contrario, lo va a reducir notablemente. Entonces, mejor despójate de ese ego que existe en tu interior, acepta la realidad y si quieres que tu amistad con esa persona sea duradera, mejor da el primer paso. Nunca esperes que los demás lo den por ti, sabemos que esto puede parecerte injusto, pero también existe la posibilidad de que tu amiga piense lo mismo.

8- Piensa si vale la pena intentarlo: No todas las personas que nos rodean o con quienes nos encontramos por la vida serán amigos muy valiosos con quienes debemos conversar. Algunas personas son toxicas, y te pueden hacer daño, a veces hasta sin que esa fuese su intención. Siempre debes evaluar la amistad que llevas, saber que tanto esa persona podría dar por ti y por tu amistad, el esfuerzo que da por esa relación. A veces no se nos entrega lo mismo que somos capaces de dar. En estos casos no está mal alejarse. Pero una vez que ya tienes una amistad, alejarse no es la solución ante los problemas, como te lo habíamos dicho anteriormente, pero sí puede servir como una reflexión para antes de iniciar una amistad con alguien, si puedes ver que esa futura amistad puede traerte problemas en lugar de risas y buenos momentos.
Tener amigas es una gran bendición, al ser varias cabezas pensantes nos dan mejores consejos, nos escuchan, nos acompañan, nos hacen reír, nos hacen olvidarnos de los problemas de la casa, el estudio o el trabajo y también son las mejores estilistas gratuitas que podemos tener, hasta pueden prestarnos la prenda que necesitamos en ocasiones especiales sin esperar nada a cambio. Mantener esa amistad de forma saludable y que vaya creciendo es trabajo de todos los días, pero el trabajo lo vale y lo hacemos con muchísimo gusto.

Todos conocemos la frase “Los parientes no se eligen”, no es una frase positiva y lo sabemos, pero en este caso solo la usamos para hacer hincapié en la idea que los amigos sí son los parientes que uno elige. La vida es corta y debemos saber elegir con quien vivirla. Tal vez no sea lo mismo una relación de pareja con alguien, pero si esa relación se acaba, tus amigos estarán ahí siempre para ti.

martes, 31 de julio de 2018

8 cosas que deberíamos aprender del amor verdadero para encontrar la pareja de tu vida


Desde que somos pequeños estamos rodeados de mucha información acerca de cómo deberían ser las relaciones amorosas; la cual es confusa la mayoría de las veces y no sabemos cuál es la realidad, hasta que crecemos y empezamos nuestras propias relaciones. Nuestros ejemplos son variados, desde los cuentos para niñas y las películas románticas, hasta las parejas que nos rodean. Para empezar, tenemos el ejemplo de nuestros padres, que muchas veces es caótico. Después conocemos parejas cercanas a nosotros, como nuestros tíos, vecinos, papás de nuestros amigos, etc. Cuando crecemos nos encontramos sin saber cómo es el amor, tenemos relaciones disfuncionales y pensamos que es necesario hacer drama para que el amor sea verdadero.

Cuando estamos en una relación, queremos saber si estamos ante el amor verdadero o si se trata de otro tipo de amor o simple amistad. Lo más importante es saber que, en el amor verdadero, ninguno de los dos depende del otro, cada uno tiene su espacio personal y su libertad propia. El amor verdadero es un amor que nada tiene que ver con las películas y novelas románticas, es un interés genuino por la felicidad del otro.

A continuación, exponemos las 8 cosas que todos deberíamos saber antes de querer formar una pareja con la primera persona que conozcamos, para no pasar la vida preguntándonos qué estamos haciendo mal:

1- El amor propio es la mejor forma de atraer el amor verdadero. La pareja es el mejor reflejo de lo que somos, por eso atraemos a nuestro lado a las personas con el mismo nivel de energía que nosotros. Quererte a ti mismo con tus defectos y virtudes, traerá a tu vida a alguien que se quiera y pueda demostrarte ese amor. Si tú no te quieres ni a ti mismo, por qué esperarías que alguien más lo haga.

2- El amor verdadero no se trata de encontrarse en el otro. Olvídate de la idea de que vas a encontrar a tu media naranja, porque esto significa que estás incompleto y necesitas de otro para ser una persona completa. Esto no es real y si lo crees, dejarás de ser tú mismo con tal de tener a alguien a tu lado.

3- El amor de tu vida eres tú. ¿Por qué quieres buscar en alguien más lo que ya tienes en ti? El amor verdadero no te lo dará nadie más que tú. Si crees que otra persona es el amor de tu vida, estás equivocado. La persona más importante en tu vida eres tú, tú tienes dentro de ti el amor que necesitas para ser feliz y tener una pareja se trata de compartir ese amor y hacerlo crecer.

4- El verdadero amor no necesita lucha. Si necesitas ‘luchar’ porque alguien te quiera, estás con la persona equivocada. El verdadero amor es genuino, no necesitas pelear por que aparezca, mucho menos porque permanezca contigo.

 5- El amor verdadero te permite ser tú mismo. Cuando estás con alguien que te ama de verdad, no tienes que pretender ser alguien que no eres. Si necesitas cambiar tu forma de ser, de vivir, de pensar, de vestirte, por tener pareja, no estás amando, estás dependiendo.

6- El amor verdadero no requiere de un gran esfuerzo. Si amas de verdad no necesitas controlar a tu pareja, criticarla, juzgarla, celarla ni tener con ella ningún comportamiento tóxico. El amor verdadero fluye de manera natural.

7- El amor verdadero dura. Cuando amas de verdad, los problemas no son impedimentos, sino baches en el camino que hay que brincar. Siempre tratarán de hallar la manera de resolver las dificultades, para seguir juntos y fortalecidos.

8- El amor verdadero es libre. Donde hay amor no hay esclavitud. El amor verdadero entiende la libertad personal como la primera característica para que funcione. El amor verdadero no exige ni se aferra a nadie.

El amor verdadero te ayudará a ser una mejor versión de ti mismo, te apoyará en todos los proyectos que emprendas, te dará iniciativa para seguir adelante, estará a tu lado en las buenas y en las malas, se alegra con tu felicidad y sufre con tu tristeza.

Existen muchos ingredientes que componen la receta del verdadero amor y es importante que los conozcamos para ser capaces de identificarlos en la persona de la que nos enamoramos. El principal elemento es la comunicación. Esta implica ser capaces de escuchar sin juzgar, tener confianza en el otro y ser confiable, tener la certeza de que, si tenemos algo que decir, nuestra opinión será valorada.

El segundo ingrediente es el apoyo y el reconocimiento a los logros de la otra persona, así como la aceptación mutua de cada uno con sus defectos y virtudes. En el amor verdadero no cabe el desprecio ni la ironía, sino la sinceridad y la complicidad.

El amor verdadero evitará tener actitudes groseras con la otra persona, no será irrespetuoso ni faltará a la confianza depositada en él. Debemos evitar convertirnos en personas manipuladoras, evitar los celos enfermizos, el dominio de uno sobre el otro y cualquier conducta que rompa el equilibrio necesario para que la relación funcione.

Es normal que la pasión que hay al inicio de la relación, va cambiando y a veces parece que va desapareciendo con el paso del tiempo, por eso es importante ser felices con su sola presencia y crear un proyecto de vida juntos, donde ambos crecerán y se convertirán en mejores personas cada día.


lunes, 30 de julio de 2018

6 Cosas que tu pareja podría estar necesitando de ti y no lo sabes



Nunca está todo dicho en esto del amor y las relaciones, así afirman los expertos, no hay verdad absoluta: cada pareja es un mundo aparte y por tal motivo ellos son únicamente los indicados para tomar las decisiones sobre su vínculo. Pero si partimos de la premisa de que tienes contigo al hombre de tu vida, no estaría mal que también te vuelques en la tarea de hacerlo sentir que tiene a su lado a la mujer de su vida.
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Aun así, con todo eso, debemos tener en cuenta, según los especialistas, que los problemas por lo que normalmente se disuelve una relación de pareja presentan casi siempre los mismos motivos: escasa comunicación entre ambos, incapacidad de afrontar las dificultades que se presentan, mal relacionamiento con los hijos, discusiones por la falta autoridad o diferentes ingresos económicos, no respetar la individualidad o profesionalidad del otro, la falta de compromiso, pasar poco tiempo juntos ya sea por trabajo o simplemente desinterés, monotonía o rutina en las actividades y, uno de los más comunes, la violencia física y verbal.

Tomando estos ejemplos como puntos de referencia, sería bueno que como pareja hicieras tu parte y así evites pasar por situaciones desagradables en el futuro, los psicólogos aseguran que para que un hombre valore como se debe a la mujer que tiene en casa él también necesita sentirse amado y estas pueden ser 6 formas de demostrarle amor:

PRÉSTALE ATENCIÓN, ESCÚCHALO
Escúchalos siempre, en cada cosa que tengan para decirte y hazlo con atención, no sólo nosotras necesitamos ser escuchadas, ellos también, incluso si es uno de esos temas que preferirías no tocar. La realidad es que no sólo sentirán que le prestas atención y que es importante para ti, sino que además de eso te dará una muy buena opción para informarte sobre esos temas que quizás desconocías, lo cuál te ayudará a ampliar tu horizonte con información que probablemente desconocías valiéndote de sus experiencias.

CONOCE QUIEN ES LA PERSONA QUE TIENES A TU LADO
Trátalo como un ser que existe de verdad, no como un simple ser de cuerpo presente. Obsérvalo, conversa con él sobre las cosas disfruta y aquellas cosas que no son de su agrado, y el motivo de ello, conócelo más cada día. Aprende más sobre sus pasatiempos y comparte esas cosas con él, demuéstrale tu interés por saber de la forma en la que vivió durante su niñez o por aquellas cosas que aprendió en su época de adolescente. Esta podría ser la mejor forma de demostrarle que realmente él te interesa como persona, aparte de estar conociendo mejor a la persona que te acompaña día a día.
CONVIERTE AL TACTO EN TU MEJOR ARMA
El contacto físico directo no sólo te ayuda a estar demostrar tu presencia en ese momento, sino que también es la apertura de un portal hacia una intimidad más poderosa, la cual no siempre tiene que ver con lo que sucede entre las sábanas, sino que más bien está relacionada con una intimidad más bien mental y afectiva. Abrázalo, dale la mano, acaricia su rostro, míralo a los ojos, entra en contacto piel a piel con él, siente su vibra y transmítele la tuya, con esos actos le darás seguridad y calma. Sentirá apoyo y mucha confianza. Sentirá que siempre puede encontrar un refugio en ti.

PRESTA ATENCIÓN A LOS DETALLES
Las cosas pequeñas también son muy pero muy importantes y los detalles son cruciales dentro de una relación. Tómate el trabajo de demostrar que le prestas atención, dale una agradable sorpresa cocinándole eso que hace semanas quería comer, puedes dejarle una nota tierna o atrevida en su mesa de luz para lo lea al despertar, mándale un mensaje de amor cuando menos lo espere. A veces parece tonto, pero no puede faltar en una relación, eso no significa que lo satures, pero cada cierto tiempo marca o recalca el por qué estas con él. Todos estos detalles le harán saber que lo quieres de verdad y que siempre lo tienes presente a pesar del tiempo y las actividades puedas tener.

EXPRESA VERBALMENTE TU AMOR
Esto no sólo cosas de mujeres, ellos también lo quieren y no sólo eso sino que realmente lo necesitan, de hecho, es algo que como seres humanos buscamos de forma natural. Sentirnos queridos o saber que nos quieren nos produce sensación de aceptación y eso es alentador y nos inspira a ser mejores personas. Podemos decir que las atenciones hablan por sí solas, y que él se dará cuenta que lo quieres porque lo cuidas y siempre estás pendiente de él, y tienes razón, eso es así, pero al igual que tú, él también necesita oírlo de tu propia boca. Así que exprésale abiertamente y sin miedo lo mucho que lo quieres, la forma en la que te hace sentir, cuánto te agrada, cuéntale lo especial que es para ti y lo que representa en tu vida.

APÓYALO SIEMPRE
Sin importar lo que sea que se proponga, acompáñalo siempre ya sea física o moralmente, demuéstrales que estarás ahí siempre, hazle que tendrá siempre a su lado cuando lo necesite y que serás tú la que tomarás su mano en las buenas y en las malas ya sea para acompañarlo o para levantarlo. No hay ninguna acción que transmita más ‘te amo’ que el hecho de saber que no importa lo que pase, no serás abandonado por la persona que está a tu lado.

viernes, 27 de julio de 2018

Esta es la manera de eliminar la necesidad de aprobación de los demás


Todos en mayor o menor medida necesitamos nuestra dosis de aprobación exterior, ya que somos seres sociales por naturaleza, pero hay una línea que separa lo normal que todos hemos sentido alguna vez, de lo patológico donde la persona tiene problemas personales por una excesiva necesidad de aprobación.
Como dijo Steve Jobs “no permitas que el ruido de las opiniones de los demás ahoguen tu voz interior”. Una frase sabia que es fácil de entender, pero difícil de llevar a la práctica porque todo ser humano desea agradar, ser halagado, y no es algo negativo siempre que no se caiga en el exceso y el bienestar personal no dependa de lo que otros opinen.

La necesidad de aprobación desde que nacemos
Para entender por qué algunos adultos tienen dependencia a ser aprobados, debemos remontarnos a la niñez. En las primeras etapas de la vida necesitamos la aprobación exterior, que de no ser recibida traerá problemas de autoestima en la edad adulta.

¿Cuándo se convierte en dependencia?

Podríamos hablar de dependencia cuando entregamos las riendas de nuestra vida a las opiniones de otros. Una cosa es desear la aprobación que sería algo normal, pero la línea que traspasa lo patológico estaría en necesitarlo para tener buenas emociones.
Reflexiona, ¿lo deseo o lo necesito? A continuación, explicamos 5 actitudes de alarma que podrían indicarnos que somos dependientes a la aprobación exterior:

Opinar diferente a alguien y no mostrar el desacuerdo, sino que intentamos ser amables para agradar y no enfadar a la persona que tiene una opinión opuesta a la nuestra.
Nuestras emociones varían por la opinión exterior. Si nos halagan y nos aprueban nos sentimos eufóricos y alegres, pero si nos critican y desaprueban nos sentimos tristes y poco valiosos.

No saber decir “no” y anteponer hacer favores a los demás antes que escuchar las necesidades propias.
Preocupación excesiva por tener buen aspecto. Una cosa es que nos guste arreglarnos y lo hagamos a menudo, el problema viene cuando se convierte en una necesidad y no nos pueden ver despeinadas, sin maquillaje o con un aspecto que consideremos que no es saludable. Las personas que no necesitan la aprobación de los demás no tienen problema en mostrarse sin arreglar y lo hacen con naturalidad.
Saber estar excesivo. Si ante la sociedad nos mostramos demasiado correctos y perdemos la naturalidad y espontaneidad, podría ser que en el fondo tuviéramos miedo a ser rechazados, por ello, intentamos pasar desapercibidos, para que no podamos recibir alguna crítica.

¿Cómo eliminar esa necesidad de aprobación patológica?
No podemos gustar a todos
Seas quien seas, tengas las virtudes que tengas, nunca gustarás a todo el mundo. Siempre habrá personas que nos critiquen y desaprueben y eso le pasará a todo ser humano de este planeta, por lo tanto, tener la necesidad de aprobación como dependencia es bastante irracional.

Nadie nos conoce como nosotros mismos
Otro pensamiento erróneo es el de creer que los demás están en la posesión de la verdad. Las personas con dependencia a la aprobación, creen más en las opiniones exteriores que en las suyas propias.

Nadie nos conoce tan bien como nosotros, y a menudo sucede que se forman opiniones equivocadas sin bases racionales, por ello nunca debemos darle tanto poder a lo que otros piensen de nosotros, porque se equivocan, y es uno mismo quien debe tener unos criterios estables de autoconcepto.

Toma tus propias decisiones
Cada vez que tengamos que tomar una decisión deberíamos hacernos esta pregunta, ¿en base a qué estamos tomando esta decisión, nos influye la opinión y deseos de otros?, ¿qué deseamos nosotros, dejando de lado la opinión social? Decide siempre según tu criterio, no según el de los demás.

No somos ni más ni menos que nadie
No somos menos valiosos ni más que otros. Todos somos iguales, no importan los éxitos conseguidos, ni las posesiones ni la seguridad en uno mismo, lo único importante es quien seas como persona, los valores humanos que te definen.

Las desaprobaciones no significan un rechazo
Habitualmente, cualquier crítica se toma como una crítica hacia nuestra persona, cuando en realidad a menudo es un rechazo hacia un gusto, forma de vida, opinión, etc… Por ejemplo, alguien podría desaprobar a otro por un gusto musical o por cuestiones políticas. Eso no significa que nos están rechazando como persona, sino que es un tema de no congeniar en gustos.

También a menudo la crítica de errores cometidos se toma como una desaprobación hacia la persona, cuando en realidad no tiene nada que ver, lo que ha sido rechazado era simplemente una manera de actuar errónea, pero ese error no define a una persona puesto que todo ser humano comete errores y gracias a ellos vamos evolucionando.
Suele tener más aprobación quien no la busca ni la necesita.

jueves, 26 de julio de 2018

Las 10 reglas de oro para VIVIR la VIDA


Estos son los cambios que obrarán maravillas en tu vida.

1- Muévete: vivimos en un momento del desarrollo humano en el que la norma es estar quietos: trabajamos en una silla, nos divertimos en un sillón. El sedentarismo hace mal a nuestro organismo y a su vez, nos priva de las endorfinas que liberamos cuando estamos en movimiento. Plantéate una rutina de ejercicios diarios, no tienes por qué gastar en un gimnasio o acudir a un personal trainer: una simple caminata ( mejor aún si es enérgica) de 30 minutos todos los días, hará maravillas en tu organismo y en tu estado de ánimo.

2- Cambia: haz pequeñas variaciones en tu rutina. Si vas en vehículo, prueba nuevas calles que nunca hayas visto. Sal 10 minutos antes, a la hora de almorzar camina unas cuadras cerca de tu trabajo. Cuando pidas un helado, prueba un nuevo sabor. Por una vez, come pizza un lunes y no el viernes y saborea un café frío o un té sin azúcar.

3- Explota tus sentidos: Siente las texturas de lo que te rodea y cada cierto tiempo, apaga todo en tu casa y escucha el silencio o en todo caso, el ambiente de tu barrio. A veces vivimos aturdidos por lo que ya sabemos y privamos a nuestros sentidos de experiencias nuevas, lo que lleva a una especie de “adormecimiento”.

4- No te limites a oír: ESCUCHA a quien tienes enfrente o la canción que disfrutas. A veces nos dejamos llevar por la cadencia de los sonidos, pero no apreciamos su sentido y lo que significan. Si escuchas a la otra persona, la entenderás y te acercarás a ella y eso de por sí es renovador.

5- No te des todos los gustos ni busques solo lo confortable: Come algo que no te guste tanto, haz ese trabajo que te disgusta, camina hasta que te sientas cansado: esas sensaciones te ayudan a sentirte mejor cuando todo va exactamente como tú quieres y disfrutas.

6- Ten confianza en los demás: Todos hemos pasado situaciones en las que alguien nos defraudó de alguna manera, pero eso no debe cerrarte a los demás. Ese momento en el que alguien te ayuda porque sí paga cualquier ocasión en la que hayas pasado un mal momento.

7- Ayuda a los demás en lo que puedas: interésate en las circunstancias que ellos pasan. A veces, la ayuda no implica “dar cosas”: una simple escucha y unas palabras de apoyo hacen mucho en ciertas situaciones.

8- Así como debes dar, también debes prepararte para recibir: En ocasiones nos sentimos tan seguros que no queremos nada de nadie, pero la ayuda y la visión de otras personas puede permitirnos apreciar las situaciones de manera diferente. Ábrete a los demás.

9- Aprende a compartir: no solo tus cosas, sino también tu tiempo. El “nosotros” llena mucho más que el “mío”.

10- Respeta y tolera: no creas en posesión de LA verdad, acepta que los demás pueden tener su visión de las cosas. NO hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan a ti.

miércoles, 25 de julio de 2018

¿El hombre olvida más rápido?



El ideal de la “pareja eterna” se da en muy pocos casos y para llegar a ella, debemos transitar por una serie más o menos larga de experiencias que no llegan a buen puerto, cada una diferente a la anterior y con un grado mayor o menor de positividad o negatividad.

Poner el “punto final” a una relación no es nada sencillo y depende de la dinámica propia de cada pareja, de las situaciones que la rodean, de los sentimientos de cada uno, de la historia por la que transitaron antes.

El momento de terminar suele acompañarse del dolor, lágrimas y por qué no, una sensación de desánimo y hasta fracaso.

Entre mujeres y hombres suelen marcarse diferencias al transitar esta situación. Ellas, como en otros aspectos de la vida, aparecen más emocionales y más dispuestas a mostrar sus sentimientos. El proceso de duelo de la relación puede ser más largo, pero definitivo.


¿Y qué ocurre con los hombres?

Al terminar con una relación afectiva, se suele ver una diferencia en la percepción de cómo los hombres manejan ese proceso. La idea generalizada es que ellos olvidan más rápido.

¿Será esto verdad? Quizás analizando la situación podamos aclararla.

En primer lugar, debemos tener en cuenta que los hombres no muestra tan clara y francamente sus sentimientos. Por razones de educación y de cultura, ellos ocultan lo que sienten, especialmente si se trata de dolor o tristeza.

Otro aspecto muy importante a considerar es que el hombre es perfectamente capaz de sostener una relación por largo tiempo basado únicamente en los físico, es decir, estar con una mujer porque le atrae desde ese punto de vista, sin sentirse enamorado o sentimentalmente comprometido.

Los hombres, hablando de manera general, demuestran siempre que pueden olvidar rápido y “superar” a una mujer casi de inmediato, pero es importante considerar que la cultura machista les inculcó que pueden “conseguir” otras mujeres cuando quieran. Esta es una idea muy presente, que de alguna manera predetermina la manera de actuar del hombre ante una situación potencialmente conflictiva o dolorosa. Según esta concepción, el hombre está siempre “a la caza” de mujeres que tratan de seducirlo.

Las diferencias

Teniendo en cuenta estos aspectos, se pueden marcar interesantes diferencias entre él y ella al momento de encarar el fin de una pareja.
La mujer sufren mucho en el momento de la separación y vive sus consecuencias inmediatamente, demostrando sus sentimientos. Sufre ante la idea del amor perdido, los recuerdos y las emociones presentes. Incluso pueden verse afectadas físicamente en ese momento, enfrentar dificultades para conciliar el sueño, experimentar depresión, ira, etc, incidiendo también en su vida social y en su desempeño laboral. El proceso de duelo es más largo y caótico, pero definitivo cuando cierra ese ciclo y salen de la situación fortalecidas anímicamente.
En cambio, en el hombre todo esto parece desarrollarse más adelante, difiriendo el momento de asumir la situación. Parecen aceptar sin problemas el final, quizá haga un intento por reanudar la relación, pero en general no se dejan llevar por sus emociones. Normalmente “hacen lo que hace un hombre”, porque piensan más allá de los sentimientos: el estatus social, la estabilidad económica, la facilidad sexual, etc.
Dedicarán su atención a otras cosas y otras personas y es común que comiencen a “saltar” de relación en relación, sin pasar por un proceso de duelo completo. Piensan que si una relación terminó, no hay tiempo que perder ni “llorar por la leche derramada”: es momento de salir con alguien más. Eso no significa que hayan olvidado a su expareja: funciona como una forma de autodefensa de su propio ego porque a un hombre se le enseña que puede tener mujeres cuando él quiere. Muchos, en forma jocosa y quiźas intentando negar lo que sienten, recuerdan el viejo dicho: “un clavo saca a otro clavo”.
Esta situación, a la larga, no les es indiferente: con el tiempo, esas heridas emocionales que quedaron sin sanar pueden aflorar, afectando la vida y la relación que estén sosteniendo en ese momento, incidiendo en ellos y en la mujer que ocasionalmente esté con ellos en ese momento. Los viejos sentimientos afloran provocando diversas reacciones, de variada intensidad según los casos.

Al haber comenzado otra relación son haber puesto punto final emocional a la anterior, entendiendo y aceptando el dolor, las bases son endebles, poco firmes. Es como edificar una casa sobre arena y no sobre cimientos firmes y bien hechos: más tarde o más tempranos esa vivienda comenzará a tambalearse y eventualmente, caerá.

En ese momento, los sentimientos ocultos por tanto tiempo pueden aflorar con intensidad y manifestarse el sufrimiento diferido.

Por supuesto, todas estas son generalizaciones, pero se marca claramente una diferencia entre los sexos al encarar una ruptura: la mujer sufre en el momento y sale fortalecida más adelante, mientras que el hombre no muestra sus sentimientos y difiere el proceso de duelo.

Si atraviesas una situación de ruptura, enfrenta tus sentimientos y saca las conclusiones que te permitirán seguir más adelante. No niegues lo que sientes, eso te afectará emocionalmente más adelante.

martes, 24 de julio de 2018

QUÉ BONITA LA VIDA



Qué bonita la vida, cuando te dejas sorprender.
Cuando cierras los ojos y te concentras en ese preciso momento. No por miedo. Ni para protegerte. Ni para evitar ver lo que se avecina. Ni para huir de ti mismo. Los cierras. Y dejas todo lo demás fuera, bien lejos, a una distancia prudente. Para dejarte llevar. Para permitirte sentir hasta en la última célula de tu piel. Para exprimir cada segundo. Para que no haya nada que te robe ese instante. Para no perderte ningún detalle.

Qué bonita la vida, cuando te dejas querer.
Con todos tus pros, contras y peros que valgan. Con todos tus días, tanto los buenos como los no tan buenos. De principio a fin. Hasta en los momentos en que no te soportas ni a ti mismo. Hasta cuando tu ilusión se esfuma y te quieres perder con ella. Y, sin embargo, te dejas querer. Sin poner resistencias. Sin exigir nada a cambio. Sin imponer ni pedir. Siendo tú. No fingiendo ser ninguna otra persona.

Qué bonita la vida, cuando quieres con todo tu ser.
Cuando quieres, con todas las letras. Con todos los puntos y sus respectivas pausas. Con cada mayúscula y todos los signos de exclamación, sin excepciones. Cuando, simplemente, quieres. Sin darle importancia a lo que otros piensen, o digan, o pretendan hacer. Sin darle importancia a lo material. Cuando das lo mejor de ti, siempre, ante cualquiera. Ante todos.

Qué bonita la vida, cuando dejas que las cosas pasen.
Cuando sueltas amarras. Cuando dejas de preocuparte. Cuando pasas a la acción o dejas de poner barreras. Cuando disfrutas de lo fácil, lo sencillo, las pequeñas cosas. Cuando aceptas lo que viene y no esperas otra cosa. Cuando sabes apreciar todo lo que tienes, todo lo que eres. Y los aprecias de veras. Y te deleitas con ello. Y contigo.

Qué bonita la vida, cuando abres los brazos.
A todo lo que llega. A todo lo que parece que va a llegar. Llegue o no finalmente. A todo el que quiera estar. A tu lado. Contigo. De tu mano. O mirándote avanzar. A los que te regalan su cariño infinito, o hasta dónde saben dar. A los que te enseñan, sea o no la lección más dura de tu vida. A los que te hacen reír. Y hasta a los que te hacen llorar. Porque todos, de alguna manera, te aportan valor.

Qué bonita la vida, cuando eres feliz.
Y no hace falta que presumas de ello. Porque se te nota. Porque tu mirada, tu cuerpo, cada gesto, lo que dices y lo que no… Te delatan. Lo transmites. Lo contagias. Cuando lo eres de verdad, y no sólo pretendes serlo. O aparentarlo. Cuando tienes un “algo”, que cualquiera quiere para sí. Cuando sabes el por qué de tu felicidad,… y cuando no.

Qué bonita la vida, cuando estás en paz.
Cuando estás justo donde quieres estar. Ni más lejos ni más cerca. Cuando no deseas estar en ningún otro lugar. O queriendo estarlo, sabes que lo estarás. Cuando no deseas ninguna otra cosa, ninguna otra compañía, ninguna otra promesa. Cuando pisas el camino que soñabas. Y no quieres que se acabe.

Qué bonita la vida.

Cuando es tuya.

Elevando la consciencia (Prólogo)

     A lo largo de mi vida he sido una investigadora de fenómenos, causas, o lo que fuera o fuese no comprensible por las matemáticas o ...